Hola, mundo.
Esta es la primera entrada de Ordinary Japan.
Japón suele mostrarse al mundo mediante imágenes hermosas y familiares: templos, sushi, ramen, anime, cerezos en flor, trenes limpios, calles tranquilas y escenas de viaje cuidadosamente pulidas.
Esas imágenes no son falsas.
Pero tampoco muestran el cuadro completo.
Existe otro Japón que vive en lo cotidiano.
Un tren lleno de anuncios. Un restaurante de gyudon que cambia poco a poco con la sociedad. Un arrozal antes de la temporada de plantación. Un bento comprado en el aeropuerto y comido en el avión. Una máquina expendedora en una esquina cualquiera. Un snack de tienda de conveniencia con un sabor un poco más intenso de lo habitual. Una mañana tranquila en una antigua ciudad industrial.
No son lugares turísticos famosos.
Son pequeñas escenas de la vida diaria.
Ordinary Japan es un lugar para registrar esas escenas.
Este sitio no pretende explicar todo Japón. Ningún sitio puede hacerlo. Japón es demasiado grande, demasiado diverso y demasiado diferente de un lugar a otro.
Lo que quiero es mostrar pequeños fragmentos de Japón tal como aparecen en la vida cotidiana.
Algunos pueden parecer hermosos. Algunos pueden parecer extraños. Algunos pueden resultar tan corrientes que al principio ni siquiera llamen la atención.
Y precisamente por eso importan.
La verdadera forma de un país no se encuentra solo en sus lugares famosos. También está en lo que la gente come, en cómo se desplaza al trabajo, en lo que compra, en lo que ignora, en lo que acepta sin hacer ruido y en lo que ve todos los días sin pensarlo demasiado.
Ordinary Japan empieza aquí.
Hola, mundo.
Este es Japón, visto desde la vida cotidiana.
