Cuando se presenta Japón al mundo, a menudo se habla de lo más evidente: sushi, ramen, santuarios, anime o lugares turísticos famosos. Pero a veces las partes más interesantes del país se encuentran en espacios mucho más corrientes.
Un ejemplo es Yoshinoya.
Yoshinoya es una de las cadenas de gyudon más conocidas de Japón. El gyudon es un bol de arroz cubierto con finas lonchas de ternera y cebolla cocidas en una salsa dulce y salada. No es comida de lujo. Tampoco es exactamente comida casera. Se parece más a una comida cotidiana que la gente toma fuera de casa cuando quiere algo rápido, barato y que llene.
Para muchas personas en Japón, Yoshinoya no es un lugar para una ocasión especial. Es un sitio para almorzar durante el trabajo, cenar de camino a casa, comer algo cuando no hay tiempo o tomar una comida tarde por la noche. Lleva mucho tiempo formando parte de la vida diaria.
Por eso Yoshinoya tuvo durante años una imagen muy definida.
Un hombre entra solo. Se sienta en la barra. Pide un bol de ternera. Come en silencio. Se marcha rápido.
Rápido, barato y abundante. Esa era la fortaleza de Yoshinoya.
Al mismo tiempo, esa imagen también era muy masculina. Los restaurantes de gyudon se veían a menudo como lugares donde empleados de oficina, trabajadores, estudiantes y hombres solteros podían terminar una comida deprisa. Eran sitios eficientes para comer, no necesariamente espacios luminosos y relajados donde mujeres o familias pasaran tiempo.
Hoy, sin embargo, Yoshinoya se siente un poco diferente.
Según un artículo de PRESIDENT Online, Yoshinoya pasó muchos años intentando que sus restaurantes resultaran más acogedores para mujeres y familias. No se trataba simplemente de añadir platos “para mujeres”. La empresa tuvo que cambiar poco a poco el ambiente de los locales, la sensación de limpieza, el menú, la forma en que los clientes utilizaban el espacio e incluso la imagen que la clientela ofrecía desde fuera.
Ahí está lo interesante.
Un restaurante de gyudon es un lugar muy corriente en Japón. No es un destino turístico ni una experiencia cultural especial. Pero al observar cómo ha cambiado un restaurante tan cotidiano, también podemos ver cómo ha cambiado la propia sociedad japonesa.
Un espacio para comer que antes parecía centrado en los hombres se ha abierto más a mujeres, estudiantes y familias. Un lugar donde la gente simplemente comía deprisa y se iba se ha convertido en un sitio donde algunas personas pueden quedarse un poco más. Un restaurante conocido por ser barato y rápido ahora también tiene que pensar en salud, limpieza y comodidad.
Esto es distinto de la imagen habitual de la “comida japonesa” vista desde el extranjero.
Cuando se habla de gastronomía japonesa suelen aparecer el sushi, la tempura, el ramen o la carne wagyu. Pero la vida cotidiana en Japón también se sostiene sobre cadenas de restaurantes, comida preparada de supermercado, bentos de tiendas de conveniencia, platos congelados y restaurantes familiares.
Estos lugares no están pulidos para los turistas. Son lugares donde la gente vive de verdad.
El cambio de Yoshinoya no es solo la historia de una cadena de gyudon que modifica su imagen. También muestra cómo los espacios ordinarios de Japón cambian lentamente con los tiempos.
Para alguien de fuera de Japón, la idea de unas estudiantes de secundaria haciendo los deberes en un restaurante de gyudon puede resultar un poco sorprendente. Pero esa pequeña sorpresa es precisamente lo que lo hace interesante. Muestra un fragmento del Japón cotidiano tal como existe hoy.
Referencia: PRESIDENT Online, “10年半かけて『男子の店』を『女子高生が宿題する店』に…吉野家が女性客を2.5倍に増やせた本当の理由” https://president.jp/articles/-/113635
